¡Bueno, bueno, qué follón,
si este cole, más que un cole,
tal parece un aluvión.
Aluvión de porquerías,
de basuras, de inmundicias,
de trastos al mogollón.
¿Qué dices de porquerías?
A ti te falta un riñón.
Son las piezas de un mecano,
bloques de una construcción,
casas, coches, aparatos…
¡Échale imaginación!
¡Qué barullo, qué alboroto!
¿Quién pone orden aquí?
Nadie saca su cuaderno,
nadie escucha la lección,
nadie escribe en redondita,
nadie estudia, ¡ay, qué horror!.
¿Horror, dices, troglodita?
Anda, pasa, ven aquí,
que lo de aprender jugando
sí es una buena lección.
5 comentarios:
¡No sabía de tus dotes de poeta, wapa!
Es muy graciosa a la par que certera.
Me encanta ver a las criaturas en medio de tantas posibilidades, tan concentradas.
Sus caras hablan bien clarito.
No las sabía ni yo, pero me puse a escribir, salió esto y me dije, ¿por qué no?
Respecto a las caras de las criaturas, qué decir, ¡me encantan!
Ojalá se pasaran por aquí algunas de las personas que piensan que otra escuela no es posible.
Alucinado me has, además de cuentista, novelista y a veces articulista, descubrimos nueva faceta, poetisa.
Te ha quedado estupendo, gracioso pero con una buena moraleja en su última estrofa.
Albahaca
Gracias Zambrano por contarlo así. Transmite alegría, energía, creatividad, disfrute, risas, concentración. El ambiente ideal para aprender ¿no?
Pues sí, Bego, sí, en este ambiente es muy difícil que a alguien no quiera aprender.
Ojalá quienes están en etapas superiores se dieran cuenta de qué es lo realmente importante.
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